Sobrevolar el atolón de Bora Bora a bordo de un helicóptero revela en segundos lo que ninguna foto captura: la laguna bicolor de 30 km² con sus gradientes de turquesa y azul índigo, rodeada por la barrera de coral. El vuelo en helicóptero en Polinesia Francesa es la única forma de comprender la geometría perfecta de estos atolones desde el aire. La altitud de crucero, generalmente entre 300 y 600 metros, convierte cada vuelo en un mapa vivo del Pacífico Sur.
El archipiélago polinésico ofrece tres escenarios aéreos radicalmente distintos. Bora Bora concentra los vuelos panorámicos sobre la laguna y el Monte Otemanu, un pico volcánico de 727 m que emerge abruptamente del agua. Tahití, la isla más grande con su volcán doble, el Orohena de 2.241 m, ofrece una perspectiva continental de valles profundos, cascadas y la capital Papeete vista desde el cielo. El atolón de Raiatea, considerado el centro espiritual de la Polinesia antigua y situado a solo 4 km de Taha'a, proporciona vuelos charter de larga duración sobre las islas Sota del Viento.